Chile, ausente en encuentros internacionales de prevención en VIH/SIDA

Por José Luis Díaz.
Psicólogo y activista LGTB.


Durante esta semana de julio, se realiza en Âmsterdam; El encuentro internacional de prevención y combate a la pandemia de VIH/SIDA con invitados de distintos lugares del mundo. En esta oportunidad fueron invitados los representantes de gobiernos, organización social y activista de la comunidad LGTB.

El Gobierno de Sebastián Piñera, hizo caso omiso a este encuentro aludiendo; temas económicos y la falta del personal para la asistencia al encuentro, según lo señala al diario electrónico el desconcierto, Ana María San Martin.

La verdad, como bien señala el activista desde el punto de encuentro Víctor Hugo Robles, conocido como él che de los gay, quien asistió a dicha conferencia en calidad de periodista invitado por los organizadores  “esto es una mala señal política”.

Con esto se puede interpretar  la verdadera relevancia que tiene para el gobierno de turno la situación de las personas viviendo con VIH o los recién notificados. Nuestro país está  llegando a los 70 mil casos, y con una alta posibilidad de aumentar si consideramos una cifra negra de un 30%, es decir gente que no conoce su estado de seropositividad.

Es lamentable que el Gobierno de turno tire por tierra su participación y no desee conocer otras experiencias satisfactorias para indagar en otros métodos de prevención, más seguros y  que estén acordes a los cambios sociales que tiene nuestro país  y el mundo.

Chile, como Estado y Gobierno ha fracasado en esta materia, ya es conocimiento de todo el país que encabezamos la lista latinoamericana en el aumento de las notificaciones, también sabemos que la población afectada es cada vez más joven y en etapa productiva.

Por otra parte la ausencia absoluta de campañas de prevención  a nivel nacional, sumado a la inexistente educación sexual que se debe dar en todos los ámbitos, coloca a nuestro país encabezando la lista de vulnerabilidad frente al virus.

A esta cruda realidad se agregan las familias de las personas notificadas, que en conjunto viven la muerte social de vivir con VIH al igual que el notificado.

Por otra parte la falta de profesionales preparados para la atención, educación y contención de las personas recién notificadas inicia una alerta silenciosa que daña la salud emocional y mental  de las mismas.

Si bien la sociedad civil ha dado una lucha incansable frente al tema, esta ha sido sin el presupuesto adecuado, debiendo lidiar con el aumento de la pandemia y  la falta de recursos para combatirla y prevenirla.

Las cifras dan cuenta que hoy estamos frente a una realidad focalizada mayoritariamente en hombres, sin embargo si el gobernó de turno mantiene su lógica de restarse de instancias de aprendizaje de nuevas experiencia exitosas, posiblemente en un futuro estemos enfrentado una realidad sanitaria que afecte a toda la población.

José Luis Díaz.


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