El ingeniero civil químico, terapeuta en biomagnetismo y mentoring en manejo emocional, Carlos Schafer, entrega consejos para revertir esta alarmante realidad nacional.


En Chile el suicidio es la segunda causa no natural de muerte y según estadísticas a nivel mundial, nuestro país se sitúa en segundo lugar entre las naciones de la OCDE, después de Corea del Sur.

Cifras del MINSAL señalan que en 1990 se contabilizaba 2,7 suicidios cada 100 mil habitantes de Chile entre los 10 y 19 años, para el año 2000 eran 4,6 y en 2015 eran 5,1. De seguir con esta tendencia, según cifras oficiales que exhibe el mentoring en manejo emocional, Carlos Schafer, “llegaremos al 2020 contabilizando 12 casos por cada 100 mil habitantes en la población de 10 a 19 años, más que duplicando la tasa en apenas cinco años”.

Es importante detenerse y analizar cuáles son las causas de este aumento en la tasa de suicidios en Chile. El terapeuta en Biomagnetismo señala que la mayoría de los casos en el país responden a trastornos anímicos, ya sea por causas hereditarias, factores ambientales o sociales. “Una de las cosas que debería preocuparnos, si queremos encontrar una solución, es la capacidad de respuesta que tenemos frente a las señales que dan las personas frente a las intenciones suicidas. Muchas veces las minimizamos, no las tomamos en cuenta o simplemente no nos percatamos de ellas. Este mal muchas veces se vive en silencio y casi en total hermetismo”.

Una de las razones de lo anterior es la capacidad comunicativa deteriorada que sufrimos como sociedad. “Cada vez estamos más conectados a nuestros aparatos electrónicos, vivimos un mundo paralelo en las redes sociales en las cuales proyectamos una imagen idealista de nosotros mismos y lamentablemente tendemos a compararnos con estereotipos que muchas veces se alejan de nuestra realidad personal. A lo que se suma el exitismo y exigencias en el medio que nos desenvolvemos, lo que genera ansiedad y necesidad de sentirnos aceptados por una comunidad”, afirma el también ingeniero civil químico.

Según los especialistas, en los países donde se vive más aislamiento y más soledad, producto de la competencia, ocurren muchos más suicidios. Probablemente desde el punto de vista económico son naciones de un buen desarrollo, sin embargo, al dedicar mucho tiempo al trabajo, se deja poco espacio para lo social y la comunicación interpersonal.

¿Qué podemos hacer en lo personal para revertir esta situación? Schafer apunta que “lo primero es aprender a poner límites razonables en el tiempo que le dedicamos a nuestro trabajo. Darnos el espacio para poder comunicarnos en forma afectiva con nuestros seres queridos, especialmente con nuestra familia”.

En Islandia, por ejemplo, lograron disminuir drásticamente el abuso de las drogas entre los adolescentes implementando un programa en que los padres dedicaban tan solo una hora al día de comunicación activa con sus hijos, lejos del celular, prestando especial atención a lo que dicen y a la expresión facial y corporal. Elementos que podrían aplicarse en Chile, de acuerdo con Schafer.

Fuente : /www.mundopapa.cl

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