Tres mitos sobre las frutas que no debes creer

Son fuentes de vitaminas y minerales, permiten depurar toxinas y grasas y aportan agua y fibra necesaria para el correcto funcionamiento del organismo.


El consumo de frutas ha estado siempre asociado a un estilo de vida saludable y una dieta equilibrada. Tanto es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la ingesta de un mínimo de 400 gramos diarios de frutas y verduras, es decir, aproximadamente un mínimo de cinco raciones. Sus beneficios están asociados a la prevención de enfermedades crónicas como cardiopatías, cáncer, diabetes u obesidad. Sin embargo, y pese a ser un alimento estrella y fundamental, su consumo está rodeado de mitos y rumores. Muchos de ellos creados por su contenido en azúcar natural, muy diferente al azúcar blanco procesado que encontramos en los alimentos industriales.

1.- “Comer plátano engorda”

En esta actual guerra healthy contra las frutas, el plátano es uno de los grandes ‘maltratados’. Son muchos los consumidores que limitan su ingesta por la errónea creencia de que este producto engorda y se encuentra colmado de calorías. Sin embargo, las valiosas propiedades nutricionales de esta fruta, como el potasio, el magnesio, la fibra o la vitamina B, no solo no engordan, sino que pueden a ayudarte a bajar peso.

A pesar de contener más energía que otras frutas, alrededor de 100 kcal por cada 100 gramos, su densidad calórica no es comparable con la de otros productos, como puede ser la bollería industrial, y se trata de uno de los alimentos más saciantes, según un estudio publicado en la European Journal of Clinical Nutrition. Es ideal para comer a media mañana o media tarde y no ‘pecar’ con los snacks de las máquinas expendedoras, repletos de azúcares malos, harinas refinadas y grasas trans, que son los enemigos número uno de cualquier dieta.

2.- “Comer fruta por la noche engorda”

Otra de las creencias erróneas que rodean a la fruta es que debe evitarse su consumo por la noche por su alto contenido en azúcares en forma de fructosa. Sin embargo, este alimento, al igual que otro carbohidrato, engorda lo mismo a cualquier hora del día. Es decir, las propiedades nutricionales de los alimentos no cambian al anochecer. Tanto es así que para mantener tu figura o estar en tu peso, una cena ideal podría ser un mix de frutas variadas con un yogur desnatado. No se debe tener miedo a la fruta al final del día, aunque sí se debe tener en cuenta que todo lo que comamos a la hora de la cena debe ser ligero y de fácil digestión, por lo que es aconsejable optar por frutas con un aporte bajo en azúcares.

La rumorología en cuanto a las horas de consumo no termina ahí; otros dos mitos erróneos son que “comer fruta en ayunas es mejor” y que “comer fruta entre horas engorda” pero lo cierto es que ambas afirmaciones son incorrectas. Tal y como confirma la nutricionista Leticia Carrera, del Centro Felicidad Carrera (www.felicidadcarrera.com), cuando se dice que comer la fruta con el estómago vacío o en ayunas es más sano que hacerlo como postre se cree que al mezclarse con otros alimentos la fruta fermenta en el estómago, pero esto no es cierto. Con respecto a ingerirlas entre horas la experta asegura que “comer fruta entre horas engorda igual que en otro momento del día, pero produce un gasto calórico añadido por el proceso de digestión”. Además, Leticia aclara que “la fruta engorda en función de las kilocalorías que tiene cada pieza. El momento del día no influye, aunque algunos tipos de fruta son un tentempié estupendo porque son bajas en calorías, ricas en vitaminas, minerales y fibras y, al ser consumidas entre horas, se produce un gasto calórico superior a las calorías que aporta la fruta en cuestión”.

3.- “La fruta congelada es peor”

En muchas ocasiones, los alimentos congelados son la mejor opción para ‘salir del paso’. Sin embargo, y al asociarse con otros productos que solemos encontrar en la sección más fría del supermercado, una importante parte de la población considera que son de peor calidad y pierden sus propiedades. No obstante, la inmensa mayoría de la fruta, al igual que ocurre con las verduras y los vegetales, conservan todos sus nutrientes, sabor, color y textura si se manipulan y congelan de manera correcta. Estos alimentos suelen congelarse de inmediato tras su recolecta e, incluso, pueden preservar mejor sus cualidades que los productos aparentemente frescos, que están sometidos a procesos de transporte, manipulación y cambio de temperatura, entre otros. En esta ocasión, que sea fresco no implica necesariamente que sea mejor.


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