ENTREVISTA: Realidad y rostro que esconde una cifra. SIDA, una historia entre dos

Por José Luis Díaz


En próximo 1 de Diciembre se conmemorara el día internacional del VIH/SIDA, acción que se realiza desde 1988. Momento para recordar a todas las victimas de esta cruel enfermedad que azotó a la población homosexual en los años 80 y 90.

En la actualidad mas de 500 personas mueren en chile a causa del VIH/SIDA y una cifra importante queda con secuelas de las enfermedades oportunista, la detección no es prevención y estas cifras dan cuenta del fracaso que tenemos en la política publica en esta materia y que a su vez nuestro país requiere un replanteamiento para enfrentar el problema y no disfrazarse de asesores, casting o la indolencia ministerial.

Los motivos que ocasionan la muerte no son muchos, falta de adherencia a los medicamentos, detención tardía, cepas mas resistentes y los propios prejuicios.

Hoy vivimos un olvido político, campañas inexistentes, ignorancia total de la ley SIDA por parte del gobierno de turno, disminución de los recursos, organizaciones exigiéndose al máximo para poder responder a la demanda que cada vez aumenta más.

Por otra parte la muerte social es algo que sigue rondando a las personas notificadas.

Chile ha perdido la pelea de la prevención y como gesto reparatorio el ministro actual a través de un improvisado segundo plan centra sus puntos en la detección, ahorrando al gobierno poner en tabla la importancia de hablar sobre una ley de educación sexual obligatoria.

Este olvido no es casual y posiblemente se debe a que cada notificado se transformo  en una cifra, haciendo desaparecer el rostro humano y con ello su realidad, por esta razón y aportando a la conmemoración de un diciembre rosa y a la memoria de mis caídos es que  me pareció pertinente eliminar el numero, bajarme de la estadística y dar a conocer una historia de lucha, amor, compañerismo y lealtad  atreves de dos valientes Homosexuales.

Más mata más el Sida que la honestidad ( Diego Arriagada 2018)

¿Cómo se conocieron?

Diego: Nos conocimos por una persona en común el 2016. Nos agregamos en facebook. Cada uno estaba en sus  proyectos; Gerardo preparando “Fragmentos de memoria”, que se presentaría en el GAM con la compañía francesa La Position Du Guetteur de Ricardo López. Yo estaba reencantándome con la escritura. Así fueron varios meses; de hablar de teatro y libros. Y, terminando el mes de octubre, decidí ir a visitarlo al Hospital San Juan de Dios; donde estaba llevando su tratamiento de Quimioterapia de Eshap por el tercer cáncer linfático no hodking que había aparecido. No sé si nos caímos tan bien. Éramos, literalmente, polos opuestos. Pero parece que de verdad se atraen.

¿En qué momento hablan del VIH?

Diego: Cuando las cosas y los sentimientos pasan de la simple amistad y hablamos de nosotros y los planes, el tema apareció. Las opciones eran simples. Hacer que el VIH nos separara o nos mantuviese juntos. Hay miedos. Hay prejuicios. Hay dudas e ignorancia. Pero habían pasos que darlos y teníamos que darlos juntos. 

¿Cómo se puede llevar una relación, a pesar de los prejuicios de los demás? 

Gerardo: Mientras las personas que son parte de una relación tengan las cosas claras es suficiente. El Vih es un tema para nosotros en lo que hacemos y en lo que pretendemos transmitir a través del Colectivo Mar y Cueca y los espacios que ocupamos. Hay ejemplos como en “120 Latidos por minuto”, que nos permiten entender que debemos reivindicar a las personas y no las etiquetas que la sociedad impone. Dejar de estigmatizarnos y victimizarnos. La tarea es exigir lo que corresponde. Enseñar y seguir cumpliendo los roles que decidimos adquirir en la sociedad. Lo que significa hacer cosas desde dentro.

¿Sientes que recibieron buena información de parte de los médicos tratantes?

Diego: No hemos tenido la instancia de sentarnos frente a un doctor juntos. No como pacientes. Hemos abordado el tema en distintos momentos; hemos generado importantes proyectos como el Encuentro “#Todxs; el Derecho a Todos los Derechos” junto a destacados especialistas; participamos de seminarios e incluso focus groups. Probablemente, eso mismo nos ha hecho acompañarnos y conocernos mejor. Hacer arte y hablar del VIH. Además; el Sector Público no tiene esos espacios. O son insuficientes. Si hoy se están anunciando recortes en el Presupuesto del VIH; ¿crees que exista intención de que parejas como nosotros aprendan y dialoguen sobre la realidad con la que conviven?

¿Cómo te explicas el aumento del VIH en Chile y como evalúan ustedes las Políticas Públicas?

Gerardo: Más que un cómo es un por qué. Desde que se dejó de hablar de que el Sida mata, como fue en los 80 e incluso los 90; ya no se respeta. Ahora hay tratamientos. No te mueres de VIH; puedes vivir incluso en mejores condiciones que un insulinodependiente. Pero el riesgo está en el desconocer la prevención. El “a mí no me va a pasar” está latente; nadie se hace cargo del contagio adolescente. No pasan las cosas por prevenir una enfermedad como el VIH y el SIDA; pasan por todo lo que no se habla. La sexualidad y la responsabilidad. La ignorancia en la Educación sexual en los colegios. El callar y no hablar de los riesgos que implican las ITS; por no ser capaces de decir CONDÓN. Por el aparentar un estatus. Y al final no es el VIH el que mata. Son todas las enfermedades anexas que el virus implica. La ignorancia frente al recontagio.

Diego: Hay que entender que el VIH no es sólo cuestión de salud pública. Es política, es educación. Es Social. El Estado está aparentando tomar conciencia pero no aplica medidas preventivas. Las campañas son absurdamente básicas y terminan estereotipando grupos de riesgo: jóvenes, homosexuales, inmigrantes. Estamos hablando de una epidemia y la sociedad no está reaccionando. Ahí es donde el activismo está ganando espacios. Sin recursos, la mayoria de las veces. Son estos movimientos y colectivos culturales los que están tomando decisiones. Pero no se puede hacer todo el trabajo. Podemos ser parte pero la heterogeneidad de la sociedad hoy requiere muchísimos actores que vayan más allá del color político y que trasciendan sobre un periodo de gobierno. Y reduciendo presupuestos, dilatando campañas o escondiendo lo que pasa con la gente, transversalmente, no avanzamos. Retrocedemos. Y vamos a ser responsables de una tragedia mayor.

Pronto llegamos al 1 de Diciembre día internacional del VIH, ¿Sienten que Chile le ha dado una batalla adecuada? 

Gerardo: Todos los días son los día del VIH; todos somos positivos porque, al lado de cada uno de nosotros, existe alguien con VIH. Lo sepa o no. Hay organizaciones que han demostrado con creces que necesitamos cambios. Hay activistas y artivistas que se han empoderado y apoderado de espacios jamás utilizados para enfrentarse al VIH. Hay espacios como Comunidad Cultural Rogelia que lo incluyen en su misión y constantemente desarrollan espacios de arte y debate relacionados al VIH; el Museo de Química y Farmacia innovó en el tema y desarrolló una importante muestra a cargo de Gastón Muñoz, “Arte y Cuerpo Seropositivo”. La visibilidad, la formación y el diálogo constante con la comunidad por parte de Felipe Díaz–Olave #Positivo en el norte de Chile; algunos rostros emblemáticos como el Che de los gay y cada movimiento y colectivo que, como nosotros, utilizan sus recursos y espacios para dialogar y combatir el desentendimiento que tiene esta sociedad respecto a la realidad del VIH.

Chile está al debe. Pero no nos desmotivamos. Sabemos que tenemos que hacer aún más.

¿Qué pasa en su entorno cuando confiesan que  viven con VIH?

Diego: En una relación, para entender el VIH, debemos asumirnos positivos ambos. Y los demás, pueden entender o no. Compartir o no. Pero nosotros decidimos estar juntos. Pelear por una causa juntos. Hacer arte. La etiqueta que ponga el resto no influye en el futuro que decidimos construir. Los que quieren estar cerca, estarán.  Además; conocí a Gerardo grabando un documental dirigido por Ximena Quiroz. Sobre su historia. Su proceso con el cáncer y el VIH. Hasta nuestra unión Civil aparecerá en la pantalla grande. Decidimos hacer de nuestra experiencia un proceso que forme parte del aprendizaje de otras personas. Así también lo ha trabajado Ximena y estamos muy ansiosos de que todo el mundo pueda entender que los límites los ponemos nosotros mismos.

¿Qué le dirías a los evangélicos cuando señalan al VIH como una castigo de Dios; más allá de que creas o no en él?

Gerardo: La fé de las personas es una cuestión personal e individual pero no es justa ni correcta cuando atenta contra los espacios de los otros. Cuando juzga. Cuando destruye y no construye. El mayor castigo es ver a personas sin individualidad y que terminan actuando clandestinamente. Que terminan sufriendo y viviendo en soledad. Sin poder pensar y juzgar de manera independiente por satisfacer a un culto. Lamentablemente son cada vez más. La tarea es educar. Y respetar.

¿Por qué creen que demora tanto la educación sexual en Chile?

Diego: ¿Existe educación sexual en Chile? La educación, en general, no es prioridad en Chile. La jornada de un profesor está lejos de poder ser un guía. La sexualidad no tiene un espacio en el programa educativo. En Chile se parcha. Cuando hay temas contingentes, se capacita un par de horas a la Jefa de UTP de un colegio y listo. Y las familias…¿A qué hora educan las familias? Al final, los jóvenes aprenden más de un youtuber o de la pornografía. Entre pares se habla. Pero es difícil hablar de sexualidad en familia cuando los conceptos y el lenguaje son tan distintos. Y en pareja; vivimos en una sociedad en donde la complacencia predomina. Por suerte las mujeres están ganando una batalla y defendiendo su opinión y decidiendo.

Chicos, he conocido muchas fiestas donde se practica el sexo sin condón. Ahí la gente sabe cómo se trasmite el VIH, ¿A qué creen ustedes que se deba esta falta de compromiso en el cuidado?

Gerardo: la respuesta es simple. ” A mi no me va a pasar”. Esa irresponsabilidad con uno y con los otros. La falta de educación respecto a los riesgos. Y la poca contención para entender que el VIH no impide desarrollarse ni llevar una vida normal. Es una enfermedad que no tiene cura pero se puede sobrellevar con responsabilidad.

¿Qué les diría a todos lo que no concretaron su relación o romance al saber que el otro era positivo?

Diego: Cada ejemplo es un caso distinto. Nosotros decidimos construir y aprender más allá del VIH. Quien sienta que encontró a la persona correcta, va a darlo todo para forjar un futuro y un proyecto. Pero, para eso, ambos deben saber y sentir lo que quieren. Lejos de un discurso correcto. Apoyarse. Comprenderse y complementarse. Como en cualquier relación. 

¿Ustedes recomiendan contarlo o es mejor callar y cuidarse?

Gerardo: A modo muy personal; es imposible compartir la vida con alguien sin confiar algo tan fundamental. Pero es una cuestión individual, a pesar de lo importante y esencial que es que el otro te conozca tal cual eres.

¿Qué mensaje enviarían a la sociedad entera?

Gerardo: Volvamos a ser empáticos. Miremos a los otros a los ojos y respetemos; aprendamos y valoremos las diferencias. Todos convivimos y construimos la sociedad en que vivimos. Somos gestores de cambios.


José Luis Díaz.


Voz Ciudadana Chile en facebook

Te invitamos a opinar y debatir respecto al contenido de esta noticia. EN VOZ CIUDADANA CHILE

Los comentarios están cerrados.