Las góndolas del Cáncer Rosa: Un pase para el suicido gay en el metro de Santiago

Por José Luis Díaz


El VIH en Chile esta desatado, y me refiero a desatado porque el último tiempo pareciera ser que la acción y prevención está en manos de nadie. Más allá del llamado que han realizado los expertos, académicos, investigadores y sumando los reparos por parte de las organizaciones de la sociedad civil que ha recibido este esquizogobierno, lo sucedido la semana de agosto será una anécdota más en la larga lista de experiencia que ha tenido el VIH en Chile. Con lo anterior me refiero específicamente a las góndolas y su oferta de test rápido en el metro de Santiago.

Considerando los llamados de organismos internacionales en donde advierten el importante aumento de la trasmisión del virus, complementado con la ausencia de nuestro país en encuentros de aprendizaje, pareciera que el único recurso que nos queda es la lógica de la improvisación, esa lógica barata, pero de alto costo, en donde siempre los cuerpos los pone el pueblo.

Este gobierno jugando al ensayo y error resuelve la vida o la muerte de las personas que viven con VIH, sin campañas preventivas que logren un impacto nacional, es decir sin la voluntad política de prevenir.

En nuestro país dos personas mueren al día producto de una enfermedad asociada al virus y a la fecha más de 70 mil están notificados de ser portadores. Sin considerar la cifra negra, esa que a todos puede intimidar pero que no genera la conciencia necesaria para temer ser un posible portador y realizarse el examen.

En esta materia el gobierno del actual presidente Piñera está muy mal evaluado, algunas organizaciones de la sociedad civil en su primer momento acompaño y apoyo el notorio interés de este en el tema, con el tiempo que se vio que solo era parte de una instrumentalización de las organizaciones, un simple ejercicio para la foto correspondiente.

Sin embargo, la güinda de la torta apareció, y nadie sabe de qué forma, todo el ministerio de salud mirándose al espejo impactados con la noticia; ¡Qué, cómo, cuándo? el metro de Santiago, entre dulces y maní, inicia su venta de test rápido. Las góndolas del tren subterráneo comienzan su incipiente venta de exámenes para detectar el VIH, saltándose toda la legislación existente en Chile.

Si bien, podemos entender, pero no justificar, que el gobierno haga caso omiso a la ley VIH, esta irresponsabilidad ha generado un efecto domino en donde cada cual puede hacer a su propio antojo las improvisaciones con los portadores de VIH, esto debido a que están en conocimiento que gran parte de los recién notificados, vive con miedo, prejuicios, discriminación, emociones y sensaciones que jamás los llevara a levantar la voz o posiblemente organizar una protesta contra la larga lista vejatoria que han tenido que tolerar a causa de portar el virus del SIDA, ese cáncer rosa que nos ha dejado con dos generaciones, perdidas, borradas de la historia, sin amigos que las lloren, pues hasta los amigos murieron.

Volviendo al capítulo del metro, ¿es posible que los exámenes estén a libre disposición en las góndolas… junto a otros alimentos?, en un país que habla de desarrollo y economía, como un magnate petrolero la respuesta es simple, NO, la ley de VIH establece claramente la consejería previa, esto último porque el desconocimiento y los prejuicios en conjunto con la estigmatización del virus requiere una contención adecuada del recién notificado, o de lo contrario será un sujeto que deambule por la ciudad desamarrado de la red de salud, temeroso e inseguro. Por otra, parte la posibilidad que vuela a realizarse la contra muestra para ingresar al sistema formal de salud y así permitirle la mínima recepción de sus medicamentos se transforma en otro desafío, en conclusión fue una mala medida impulsada por el comercio y el lucro que se ve en estas personas, ya que nuestro sistema capitalista ni la muerte considera o respeta.

Es posible que el ministro se dé por enterado a través de la prensa de lo que estaba sucediendo en el tren subterraneo, obviamente que no es posible, no podemos permitir que las respuestas de este ministro sean todas ” vamos a hacer un sumario interno” o lo último que paso con los pacientes leucémicos” vamos a solucionar el problema, pero no puedo comprometer plazos”. Frente a esas exclamaciones la pregunta que nos hacemos los chilenos y chilenas, quien dirige la salud en nuestros país, por un lado tenemos FONASA licitando lo más posible y por otro lado las ISAPRES que cambian los medicamentos según su antojo, saltándose las indicaciones médicas, teniendo como primera prioridad los costos de sostener esa vida y no la calidad de vida de su sostenedor. Sin considerar las millonarias ganancias que facturan por cada persona.

En cuanto a las ISAPRE y el VIH, acá quien le pone el cascabel al tigre, ya que de gato no tiene nada, estos cambian los medicamentos según su antojo, apostando a los más económico y por lo mismo no siempre lo mejor, si una pastilla hace el mismo efecto que ocho pastillas, es claro y evidente que a la percepción del recepcionista tomar una pastilla no solo lo hará más adherente al medicamento, sino que su percepción de discriminación o muerte social disminuirá, sin embargo las ISAPRES bajo su conveniencia económica son capaces de cambiar esa pastilla por ocho o seis al día, haciendo que el portador caiga en un verdadero ritual de ingesta de medicamentos, complejo de continuar salvo desarrolle una trastorno obsesivo.

Volviendo a las góndolas preventivas, acá es donde podemos dimensionar la irresponsabilidad de la empresa metro de Santiago. Chile es uno de los países con mayor nivel de problemas mentales en su población, siendo la depresión quien encabeza la lista, y por lo tanto un alto consumo de medicamentos para detener la sintomatología asociada a los estados depresivos.

Nace un interrogante; si 1 de 3 chilenos presenta una alteración mental, y en ese momento ese 1 se hubiera realizado el test rápido y luego aparece positivo tomando la decisión de suicidarse, ¿qué haría Metro?, le entregaría a la familia un Ticket ida… pues acá se improvisó, se jugó con la salud de los chilenos, acá se visibilizó la falta de un trabajo serio y de cara al país.

Se demostró que las banderas de la homosexualidad siguen flameando solas y digo esto último porque la población más afectada por el VIH es aquella que tiene sexo con otro hombre, es decir estamos frente a una situación de salud focalizada en una población específica, que otros conocimientos necesita el ministerio para terminar con sus improvisaciones y comenzar las acciones.
Por todo lo anterior, el VIH se escapó de nuestras manos a nuestros cuerpos y sigue en los cuerpos de otros.


José Luis Díaz.


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