FOTOS: VICENTE LOPEZ/ LA TERCERA

8 de Marzo, fecha de conmemoración a la lucha feminista por los derechos

Por Valeria Riveros Agurto


Un día potente, de reivindicación del rol de las mujeres dentro de la sociedad, una oportunidad para levantar la voz y decir ¡basta de abusos!

Sin lugar a dudas, una fecha que a las mujeres con discapacidad nos marca muy profundamente y vivimos de manera diferenciada, porque además de ser segregadas por este régimen patriarcal que tan arraigada tiene la naturalización de la violencia, lo somos por el Estado chileno, y nuestras pares. Lograr la igualdad de derechos, oportunidades y sonoridad, para nosotras las mujeres con diversidad funcional, se hace aún más complejo y casi utópico, que para las mujeres sin discapacidad.

 

FOTO: VICENTE LOPEZ/ LA TERCERA

Pongo esto en palestra, no con el afán de menoscabar la lucha de las activistas feministas, sino, más bien, para invitar a no perpetuar la segregación hacia sus pares, independiente de nuestra condición física, intelectual y/o sensorial.

Nosotras también somos mujeres, madres, hijas, hermanas, amigas, esposas, y nuestras demandas son tan válidas como las de ustedes. No podemos pretender sumar con una serie de demandas, por la construcción de un futuro digno para todas, si restamos a quienes poseen una discapacidad.

Históricamente, las mujeres con discapacidad, además de ser infantilizadas e instrumentalizadas como objeto de caridad, lástima y asistencialismo, se nos ha condicionado a padecer más que “vivir la discapacidad”. El modelo médico y atención integral como imperativo de posicionar la discapacidad por sobre nuestra calidad de personas, centrándose en la rehabilitación de la enfermedad, más que en la dignificación y mejora de la calidad de vida.
Señalar también, que nuestro cuerpo es considerado asexuado, o sin un útero reproductor. Ante esto, resulta casi un acto demente el albergar siquiera la idea de la maternidad.

Como mujer, madre y profesional en situación de discapacidad severa, he vivenciado la violencia oculta detrás de ideología perversa con respecto a la maternidad y discapacidad; evidentemente una realidad invisibilizada no sólo en las políticas públicas, instituciones encargadas de la igualdad de género, sino, por nuestras pares además.

Resaltar que, la segregación hacia nosotras y nuestra condición, no se da por una cuestión de maldad voluntaria, sino, que obedece a una estructura social de estereotipos, prejuicios y lejanía a lo que realmente implica la discapacidad.

Es momento, de hacer un alto y visualizar a quienes estamos fuera del prototipo de ” mujer/femineidad “.

Luchemos también, por las mujeres/madres que solo por tener una discapacidad, son consideradas un factor de riesgo para sus hijos; luchemos por aquellas que gritan auxilio, no me alejen de mis hijos.

Luchemos, por lograr que la permanencia de los hijos de mujeres con discapacidad, no siga en manos de voluntades de los gobiernos de turno.
Luchemos por una maternidad hermosa, sin la constante angustia de tener que institucionalizar a tu hijo o derivar sus cuidados a familiares, por no contar con un Estado que brinde las herramientas y valide la maternidad en discapacidad.

Las abrazamos en esta lucha con sororidad.

Valeria Riveros Agurto

 

 

 


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