José Luis Diaz

Infancias con SIDA, los hijos de Rosa

Posiblemente ya estemos enterados que el VIH/SIDA ha ganado la batallas a las inexistentes campañas de prevención, digo campaña por mencionar un nombre a la pobreza creativa del gobierno de Chile. Sin embargo la realidad demuestra que estas nunca existieron.


Una campaña va mas allá de un par de segundos llamando a la prevención, campaña va más allá de un cuadro mal colgado que dice ¡¡cuídate, usa Condón¡¡. Campaña es aquella acción que logra, sensibilizar, educar y  concientizar a la población sobre algo que está sucediendo y que juntos como sociedad involucrando a todos sus conformantes, podemos prevenir. Campaña se ven para dejar de fumar, para no conducir bajo la influencia del alcohol, para prevenir el cáncer, campañas que podemos llamar a los ojos de esta sociedad patriarcal; Campañas de “buena formación”  no tocan lo íntimo, como lo hizo el clero católico y evangélico,  no rozan lo privado, abordan lo que se habla, fluye en ellas el flujo del gobierno paternalista, y de sexualidad nada,  porque hasta en la muerte del sidoso hay que decir que murió de cáncer, la que aborta “fue perdida espontanea”, la violada “solo la toco” y así mantenemos la comodidad silenciosa de quienes nos castran desde la fluidez natural del cuerpo, limitan el deseo, le colocan nombres, le asignan colores y formas para poder moldearlo a la necesidad de la producción.

José Luis Diaz

El Sida se ha gritado a los cuatro vientos y su derrota también, pocos han sido los valientes. El ministro actual no ha logrado callar a esa loca revolucionaria que lucha por ella y por sus compañeras, la tachada de rara, personaje, irreverente. Esa misma loca que desafío la dictadura desde la calle Catalina de los Ríos, loca de boina y pañuelo irreverente que resistió el SIDA en los 80 y 90, poniendo su cuerpo y su genio. La única viuda de Manuel Rodríguez, del mismo que heredo sus pastillas para poder vivir, gritando con su incomoda presencia que el SIDA existe y se quedo en Chile.

En alguna calle de  Santiago, miles dirán por mí y mis compañeras como lo hace Víctor Hugo Robles, el Che de los gays, en honor y conmemoración  a los más de 500 muertos que el SIDA arrebata cada año.

Muchos hablan del VIH/SIDA como una enfermedad de adultos, dejando las infancias sidosas sumergidas en la total ignorancia, se transforman en el  dato que cuelga de las políticas públicas, pareciera mejor no hablar ya que ahí están los violados por las religiones, las victimas del cura cariñoso, ese señor de buena fe, o del pastor rehabilitado de la droga y el alcohol, y que hoy vive de la pobreza que llega a la catedral de la Alameda, ahí están los huachos que el SENAME no pudo vender.  

Tanto miedo le tiene Chile a la sexualidad que en la comuna de Independencia en pleno 2018 un profesor fue perseguido y despedido por mostrarles otra realidad a sus alumnos, les hablaría de un marica que habla de sexo, la censura previa nos vuelve a recordar que la democracia no ha llegado y que los bastiones de Pinochet están dispuestos a levantarse cuando sea necesario, sin importar el color político. Vienen las elecciones en Independencia, hoy los cargos no tienen valores sino precios y el roto nunca amo la pobreza.  

Chile lleno de paradojas, mientras los niños con VIH siguen en la sombra, escondiendo su mal aroma, mal vestir. Recorren las poblaciones con cara de pasta base y la verdad no es así, el sida los está matando lentamente, cruzando sus cuerpos débiles y mortales, sin que exista foto que los registre.

Chile, lleno de invisibilización y burlesco, víctima de un periodismo mediocre, que busca la nota simple, hoy un periodista es  un estudiante que ahorra pasaje. Buscan a MOVILH e Iguales para hablar sobre VIH, me parece que lo más cercano de Iguales al VIH fue la declaración de su entonces Presidente, Pablo Simonetti, cuando le susurraron sidoso en una aristocrática clínica… “pobres personas” dijo el célebre escritor, y bueno del presidente de MOVILH, aquel luchador contra la dictadura ni hablar, siempre se ha preocupado de limpiar la imagen de la cola bonita.

Y los niños siguen ahí esperando la muerte, como lo hace cualquier niño que está en las casas de SENAME, invisibilidades de una sociedad de adultos, sin temas de adultos, una sociedad que juega a la democracia, en donde un delicado diputado se molesta y emociona cuando frente a la frase: “bien muerto está Guzmán”. Olvidándose de las muertas que el homosexual senador dejó.

Y nuevamente pregunto ¿donde están los niños Sidosos, sedientos, quien los esconde,  quien los protege?

Hoy solo fueron un punto en la tabla estadística, un punto que comenzará a crecer con la misma fuerza de un prejuicio.

Donde llegan a morir los niños y niñas del SIDA.  


José Luis Díaz.

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