Más allá del matrimonio Igualitarios, se mantiene el sacrificio Puchuncaví una zona sin banderas de colores

Por José Luis Díaz


Para muchos que levantamos la bandera de la diversidad sexual y que vivimos en Chile pareciera ser que los activistas y organizaciones LGTBI solo tenemos como consigna de lucha el matrimonio igualitario, me parece importante aclarar que la gran mayoría de los activistas LGTBI estamos por el matrimonio igualitario y a la vez en las distintas luchas y desafíos que vivimos como ciudadanos, avanzando y apoyando los derechos para todas las personas, más allá de su condición sexual, color político o bandera identitaria que se levante. 

Algunas organizaciones con el objetivo de avanzar, figurar y tener unos segundos de pantallas mediática han cometido errores de los cuales no se han responsabilizado y tampoco han pedido las disculpas al pueblo de Chile por el mensaje egoísta que envían, con esto me refiero; Nos unimos en AUC cuando el registro civil estaba en paro, sin pensar ni solidarizar con aquellos trabajadores que pedían dignidad laboral y reconocimiento.

 

Marchamos llenos de alegría y de colores, mientras Chiloé se levantaba en la lucha por la dignidad de su pueblo.  No podemos seguir avanzado sin sintonizar con la demanda del país y la razón es muy simple, la comunidad LGTB está en cada una de ellas, estamos presente en la lucha que se levanta en la Araucanía y la reivindicación del pueblo Mapuche, somos parte de las y los trabajadores sexuales de este país y por último somos a lo largo de todo Chile parte de la demanda portuaria. Todas esas luchas, las cuales no tienen ningún pronunciamiento debemos hacerlas nuestras y manifestar nuestra presencia en ellas, pues si queremos inclusión no podemos partir a través de la propia segregación. 

En esta ocasión, me reuní con Marta Aravena, importante dirigente social y ecologista que junto a otros y otras liderares sociales de base, han encabezado, levantado y dirigido la lucha en la zona de sacrificio de Puchuncaví, espacio del cual la comunidad LGTB no puede restarse.

Conocemos el ser sujetos de sacrificio, sabemos de discriminación y persecución, olvidar eso, es olvidar lo ganado.

 

La pregunta fue simple; ¿Marta, que ha significado para ti esta lucha?

Mi conciencia medioambiental y de lo que ocurría en la bahía de Quintero, afectando directamente a las comunas de Quintero y Puchuncaví, fue generada a partir de trabajar en una institución ligada al Sindicato de Pescadores de Ventanas y donde mi jefe, Hernán Ramírez, me fue enseñando sobre el problema. Ya años después trabajando en la municipalidad de Puchuncaví, teniendo más conocimiento de la materia y cercanía con la comunidad, a través del trabajo social realizado allí, me nació la inquietud de participar activamente en el tema y poder aportar desde mis aptitudes en post de la defensa de la salud y vida del territorio, defendiendo y resguardando sus patrimonios.

Creo que es inconcebible que existan lugares llamados Zonas de Sacrificio, donde hay un estado indolente y poco patriótico al dejar que allí se violen los DDHH y constitucionales de las personas, en especial de niños y niñas; y donde no se valore la riqueza natural que pertenece a todos los chilenos.

Claramente en ningún lugar deben existir Zonas de Sacrificio, todos los lugares tiene su valor, al igual que las personas; y ninguno es mayor que el otro.

Los políticos que me he relacionado en general son del Frente Amplio, y ellos han hecho propio el compromiso de velar porque salgamos de la condición de Zona de Sacrificio; que se mejoren las normas; que dicten normas inexistentes, pero muy necesarias como la norma de suelo; se limite el crecimiento del parque industrial y que las empresas obsoletas cierren. En resumen, se han puesto a disposición para avanzar con lo que ha manifestado necesario la agrupación Mujeres de Zona de Sacrificio en Resistencia Quintero Puchuncaví (MUZOSARE).

Absolutamente de una parte de esa agenda, pues por otra parte ha habido parlamentarios preocupados en dar a la luz responsabilidades y que se comprometan medidas reales para subsanar los daños y resguardar a la población.

 Queda claro el abandono cuando ocurren los envenenamientos masivos entre agosto y septiembre de este año, y que afectaron mayoritariamente niños y niñas (más de 2000) y el gobierno en vez de resguardar la vida de la población paralizando el parque industrial, lo que hizo fue suspender las clases y alterando la vida de los habitantes por más de 2 meses. Ahí queda de manifiesto que no hay una prioridad real en la agenda política del gobierno.

La prensa no muestra esos daños que son a largo plazo y silencioso como los miles de enfermos de diversos cánceres, enfermedades bronquiales agudas, casos de malformaciones congénitas, niños y niñas con problemas cognitivos, entre otros. El aumento de la actividad portuaria que ha empobrecido a la población, pues ha aumentado la delincuencia, prostitución y el tráfico de drogas, en desmedro de la actividad turística, produciendo una baja de de ésta y en la calidad del turista. 

Tampoco refleja que sólo el 6% de la población trabaja en el parque industrial y que el resto es generado por otras actividades que no se potencian.

La vida de la zona se ha afectado por la disminución considerable en su calidad de salud y que se ha producido que nuestra juventud prefiera emigrar de la zona, transformándose a pasos agigantados éstas dos comunas, en territorios mayoritariamente de adultos mayores. Por otra parte, la instalación de las empresas ha incidido en el deterioro o desaparición de nuestros patrimonios, como por ejemplo: la pesca, la agricultura, el resguardo de importantes lugares naturales, como el Humedal de Campiche, el daño a nuestro geopatrimonio, etc.

Hacia las elecciones municipales del 2016 decidí ser candidata a concejal, para lo cual busqué partido político con quien ir y que se acercara al trabajo medioambiental en el cual quería incidir. Entonces me contacté con el PEV y desde ahí fui conociendo su doctrina y como se trabajaba, cosa que me motivó mucho. Después de varias capacitaciones conociendo bien la ecología, me di cuenta de que era ecologista y que estaba en completa sintonía con esta línea política y de vida; desde ahí y en mi trabajo en organizaciones ambientales es que he llevado la mirada ecológica al trabajo que se desarrolla, con una gran conciencia por el cambio climático.

Mi análisis de como la ecología está en el patio trasero de la política chilena es que culturalmente nos falta mucho y que hemos perdido el sentido común. Que la gente competente no está en política y quienes deciden por nosotros no son solo incultos sino inconscientes. Que nuestros políticos se olvidaron del servicio público, todo lo evalúan a cifras y a lo material, y que la gente frente a la política del individualismo también es irresponsable al no ejercer su derecho ciudadano de votar o si vota lo hace pensando en su propio beneficio y no en el bien común. Y por eso en los espacios que son de todos vemos que no hemos avanzado y que la calidad de vida comunitaria es deficiente, y que, aunque la mayoría no se de cuenta sí afecta a nuestro bienestar individual. Por tanto, la mirada ecológica no es prioridad y está relegada a un rincón de la política.

Mis desafíos en la zona son aportar a los cambios, de manera de mejorar la calidad de vida; pero por sobre todo velar por el resguardo de la salud y la vida del territorio. Y cuando hablo de territorio es porque me refiero no sólo al cuidado de las personas, sino también a toda la flora y fauna. Como ecologista estoy clara que somos una especie más en este planeta y que debemos respeto no sólo entre los humanos, sino también a los otros seres; somos un todo y nosotros no podríamos existir sin la existencia de los otros seres. Somos parte de ecosistemas, pero como pensantes tenemos una gran responsabilidad frente al daño que le hemos causado al planeta.

Mi mayor desafío, en realidad, generar conciencia de seguir una política de BUEN VIVIR.

Espero que la gente entienda de verdad que a este mundo llegamos sin nada y nos vamos sin nada; por lo tanto, tenemos que aprender a vivir con lo necesario, pues la felicidad no lo da lo material. Que aprendamos a ser empáticos y solidarios, y que veamos que nuestros pueblos originarios siempre han caminado en la senda de lo correcto y que de ellos hay mucho que aprender e imitar.

Para generar cambios necesitamos más gente comprometida que nos permita realizar educación y conciencia con estas materias; por lo que propongo que debemos despertar la vida en comunidad y dejar que afloren todas nuestras virtudes y buenos sentimientos, dejando atrás la competencia y el individualismo.

Estoy abierta a todo lo que pueda ser un aporte, pero no me precipito a nada; creo que el tiempo nos va trazando el camino a seguir y a medida que se den las cosas iré participando de cada espacio que se vaya abriendo. Por tanto, si estoy abierta a una carrera a diputada por la zona; la incidencia política es fundamental.

Todos somos responsables en las cosas que ocurren, en mayor o menor medida. El problema de cambio climático en gran parte pasa por las decisiones políticas de los estados y los gobernantes; pero nosotros también tenemos una cuota de responsabilidad. Si tenemos una vida austera y consumimos sólo lo necesario ayudamos a una menor producción en serie y menos explotación de recursos naturales; por lo tanto, llamo a todos a asumir en sus vidas una política de BUEN VIVIR.

Muchas gracias.


José Luis Díaz.


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