Más de sí. Décimas disidentes ~ Cristian Condemarzo

Por Pascuala Küyen


Buenas noches*

No sé qué tan objetiva y técnica pueda ser mi lectura del libro “Más de sí”, la verdad es que a mí me invitaron como fan de Cristian Condemarzo. Al parecer más de alguien se tomó muy a pecho que yo entrara a todas partes diciendo “aquí huele a mierda” con un inconfundible gesto de asco.  En fin, mi afecto por Condemarzo es un amor a primera oída, pasó esa calurosa tarde de enero en que fuimos a enterrar a la reina madre y en el Quitapena él nos leyó unas décimas que quedaron vibrando dentro de mí como el crepitar de una campana. Lo que sí no escuché claro fue el nombre del artista, con tanta bulla y tanta cerveza entendí que dijo “Dondemarzo”, así que anduve como las gilas googleando puras leseras hasta que di con el susodicho en las redes sociales. De esa manera nos conocimos, aunque ninguna de las dos se enteró formalmente.

Bueno, a lo que nos convoca.

Es difícil encontrar las palabras pertinentes para comenzar describiendo la obra después de leer las presentaciones que ella contiene, hice mis averiguaciones y desde aquí le mando una reverencia a la sra. Bárbara Calderón. Intenté ser tan bacán como ella y peinarme con la métrica a lo Violeta Parra, pero no me la pude, no me acompañó ni la cabeza ni la paciencia, desde que salí de enseñanza media que los únicos números que manejo son los números de las boletas de honorarios.

El libro de Condemarzo es una trinidad que se lee cantando. En el núcleo, la capa más interna que corresponde al mío, va deshojando su intimidad, transformando la desnudez en un asunto casi político. Digo casi porque en ese universo abigarrado cada sentir tiene un espacio y cada espacio es una protesta. Las referencias a la cultura griega y los elementos bíblicos, no son otra cosa que el ánimo transgresor y heresiarca del que hemos sido testigos en la totalidad de sus expresiones artísticas. El mío no es únicamente un mío en el libro que tendrán en las manos, sino una más de las esporas rebeldes que Condemarzo nos libera desde su combativa privacidad inundada de demonios.

Empieza hablando de sí misma y pide disculpas, sin embargo, el arquetipo supera al individuo logrando identificarnos en características que se suponen particulares. Estamos todas unidas en nuestros infiernos, qué duda cabe.

El tuyo es una otredad que no es ajena, por el contrario, aparecen varios rostros que nos son familiares, el Che de los Gays o Evelyn Cornejo, por ejemplo. Este tuyo no es más que la hermosa metáfora de construirnos a través de la experiencia con el otro. Aquí me quiero detener, si es que voy con mucho apuro, porque aparece Pedro, siempre Pedro, en nuestro corazón y en nuestra rabia. La estrambótica madre que nos convirtió en hermanas, o mejor dicho, la atrevida tía que nos hizo primas, en mi caso soy prima honoris causa.

Tres semanas después, cuando pude sobreponerme al recuerdo en el que caí de bruces, seguí y seguí leyendo sin saber acaso estaba preparando esta ponencia o hacía de estas décimas otro pequeño engranaje de la conciencia lectora. A estas alturas una ya está lista para la comunión de sentimientos que significa la última parte.

No creo que haya un motivo intencional para que el último acápite sea el más largo, aunque si lo reflexionan medianamente tiene mucho sentido. Lo nuestro son los lugares compartidos, el territorio donde se teje y desteje el trasiego de la memoria, el regazo de una malamadre que nos ha criado fuera del macetero.

El desarraigo, el desarraigo, el desarraigo hasta el hastío, no importa si es Concepción o Talca, Linares o Santiago, en todas las ciudades la diferencia nos hace mella, aunque algunos quieran hacerla orgullo, ese cuento es para los exitosos, para quienes triunfan con el modelo haciéndoles barra. Repito, lo nuestro es el sincretismo de nosotres, la ciudad y su terremoteada estructura. Es aquí donde se desborda lo que somos, la música, la política, el sexo, el escepticismo.

El final es un manifiesto impúdico, un mensaje de lectura múltiple que se adapta a quien lo analiza, es la versatilidad de Condemarzo y su talento, revelándonos el camino de las páginas que dejamos atrás. Es un coito, es un reclamo, una plegaria, es el resumen del libro completo, es un poema inaugural.

Muchas gracias por permitirme la primicia talquina, por darnos un poquito más de ti.

Cristian Condemarzo

(*) Texto leído durante la presentación del libro Más de sí de Cristian Condemarzo en el Centro Cultural La Candelaria, Talca.


Pascuala Küyen


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