Suicidio: El silencio de los nuevos hombres

Por José Luis Díaz


Posiblemente el acto suicida sea la acción con más preguntas, sin mayores respuestas y a la vez ninguna conclusión. Nos muestra el hecho altamente justificado y también condenado.

No le perdonamos al muerto haber concretado esa hazaña heroica de llegar al punto donde nada importa.

 

Todo ser humano que aprecie la vida se ha encontrado en más de una ocasión con estas señales. Alrededor de ellos giran cuentos, historias y hazañas, algunos suicidas en momentos de las historias han sido grandes héroes y que fueron por sobre los límites permitidos, los recuerdan canciones, museos y algún cuadro conmemorando la travesía.

Hoy parece que, en una sociedad de derecho, el derecho al suicidio sea el menos discutibles, suicidarse no está en la parrilla política, menos aún en un país que defiende la vida, sin importar la calidad de vida. 

Estamos en una sociedad donde los rituales para soltar lo amado se han perdido. Lejos quedaron las mujeres vestidas de negro que anunciaban por la calle la partida de un ser amado. 

La cuadra silenciosa donde estuvo el muerto hoy parece una postal de algún álbum viejo y retorcido. 

En Chile, durante el año 2009, la tasa de suicidios es muy similar a la muerte en accidentes de tránsito y muy por debajo a las muertes por agresiones. Los hombres siguen liderando las cifras, superando por sobre un 300% a las mujeres, ese mismo año se suicidaron 1724 hombres y 424 mujeres, el año que escogí para levantar mi estadística no es casual, pues de dolor y suicido he aprendido no solo en un libro. 

 En el trascurso del ejercicio de mi profesión me ha tocado encontrarme con distintas personas que de alguna u otra forma se acercan al suicido, a través de una idea, un gesto, un intento o simplemente las victimas de quienes se atrevieron a cometer el acto suicida.

No podemos olvidar que él suicida deja víctimas. 

Sin lugar a duda hablar de suicido es muchas veces hablar de un limbo persecutorio del cristianismo, que lo mantiene prohibido y condenado.

Suicidio para algunos es hablar de la derrota social que sufrió el desafortunado que tomó esa decisión o simplemente el desorden mental de un ser que habita un país sin ley de salud mental, dejándolo escapar como gotera filtrada de un mapa enfermo.

Como sociedad necesitamos hablar de la muerte y de cómo llegar a ella, hemos sido testigo como una pareja de ancianos se quita la vida, pues la miseria ya no podía sostenerlos, ahí nace la pregunta, será un suicido o es un asesinato social que conduce inequívocamente a la muerte. Un caso similar lo vimos antes con un hijo que mata a su madre y luego se suicida, ambos de la tercera edad, el hijo agotado de su vida precaria no podía dejar a su madre sola y decide la trágica acción. 

Hay suicido, muerte asistida o asesinato colectivo, hacerse esas preguntas nos puede ayudar a ver qué es lo que observarnos cuando escuchamos que alguien se quitó la vida, es más fácil dejarlo partir con las culpas o hacer el ejercicio mental de pensar la sociedad que estamos generando y como el vivir se transformó en un sobrevivir, siendo el suicido una alternativa a la verdadera vida. 

Espero que este momento reflexivo no detenga a los suicidas, pues han estado ahí para recordarnos que somos los que decidimos seguir viviendo o sobreviviendo en un mundo de miradas esquivas y de colores grises. 

En Chile los principales motivos de suicido son la depresión, abuso de droga y trastornos mentales, en estos últimos las tasas más altas son los bipolares y esquizofrenias, al saber estos uno se puede preguntar que hay para ellos, bueno todos cuentan con un programa ges, el cual dependiendo de los ingresos de la persona asegura las ventajas y beneficios. Quienes cuentan con más apoyo son los que se encuentran en el sector público de salud, ya que presentan una red amplia de profesionales y beneficios, a diferencia de lo que están en el sistema privado de salud que cuentan prácticamente con el beneficio ges y la exclusión de otros programas por no cumplir el criterio de ingreso. Hasta la muerte es clasista. 

Lo anterior es importante, hay muchos quienes se empeñan en instalar otras variables para la vulneración suicida, variables que ellos crean y posteriormente venden la solución, es decir, invento el problema y lo reparo, práctica que nos impide ver el mapa real de la muerte y sus formas.

Hoy debemos humanizar, contener los espacios para estos nos contengan, respetar las decisiones, aunque estas despierten el más frío dolor. 

El suicidio es otra muerte que acompañara nuestras vidas, plagadas de crímenes simbólicos y muertes resucitadas. 

Cuando terminemos de aprender a vivir iniciaremos el camino de nuestra propia muerte, un prematuro atajo puede impedir que veas el hermoso árbol de la vida que ayudaste a cuidar. 


En conmemoración de quienes decidieron partir. 


José Luis Díaz.


Voz Ciudadana Chile en facebook

Comentarios
Loading...