2018: Un mal año para los evangélicos frente a la opinión pública

Por Matías Aránguiz Kahn*

La historia de la política evangélica en Chile está marcada por varios hitos negativos que tienden a invisibilizar los positivos. No muchos saben sobre el rol que tuvieron múltiples congregaciones, organizaciones o grupos y figuras evangélicas en defender y promover los derechos humanos en dictadura a través de un llamado profético por la justicia. Más bien, han trascendido congregaciones como la catedral Jotabeche y la Iglesia Metodista Pentecostal, grupos como el Consejo de Pastores y figuras como Javier Vasquez o Eduardo Duran.

Aunque es importante visibilizar los ejemplos de cristianos que han aportado a la sociedad, debemos también enfocarnos en observar los desaciertos que nos han afectado públicamente para aprender de ellos. En este texto, haremos un recuento de algunos artículos y noticias que marcaron al mundo evangélico chileno en 2018 y terminaremos con una reflexión política y moral.

Como creyentes, más que criticar, debemos partir por informarnos y dar lugar a un debate pendiente sobre nuestra falta de representación y adecuada integración en los asuntos públicos. Lo que se expone en este texto son síntomas de un problema, algo que debemos diagnosticar y solventar colectivamente a través de una correcta lectura de contexto y la aplicación de los valores cristianos.

Te Deum: Polémica y Violencia

El Te Deum, celebrado todos los años en la Catedral Jotabeche, es una actividad plagada de polémicas. Surgido en la dictadura -y aprovechando la desintegración de las relaciones políticas del catolicismo-, su fin inicial fue consagrar las relaciones políticas de las cúpulas de poder evangélicas con el régimen de Pinochet, apoyado por el entonces obispo de la IMP, Javier Vasquez, figura relevante en la constitución del Consejo de Pastores y la organización del portalazo, actividad celebrada en 1974, donde muchos pastores apoyaron, de manera anti-cristiana, la injusticia y violencia dictatorial, excusándose en una injustificable lectura del contexto político y las escrituras.

Si las raíces del Te Deum están marcadas por posiciones anti-cristianas, hoy en día ha sido instrumentalizado para hacer mala política, entregando el púlpito a caudillos con aspiraciones de poder. El año 2017, en este evento, tanto la generalidad de los presentes como el diputado Eduardo Durán Salinas -hijo del obispo de la catedral Jotabeche-, hostigaron públicamente a la presidenta Michelle Bachelet, en una encerrona desvergonzada para marcar territorio a favor de la derecha en las elecciones presidenciales. En ese entonces, se estaba apunto de generar una transacción de $6 mil millones de pesos de fondos estatales para aportar a la remodelación de la Catedral, gestión que fue detenida por el gobierno en octubre de ese año.

En 2018, afortunadamente, el Te Deum dejó de ser transmitido por televisión con el financiamiento del estado. Sin embargo, más relevante aún, fue la vergonzosa actitud de algunos partidarios y guardias del obispo Eduardo Durán Castro, quienes oprimieron y violentaron gravemente a periodistas que cumplían su labor en el evento. Entre ellos, fue atacado Oscar Cáceres, periodista de la Radio Bio Bio y hermano en la fe, quien sufrió una lesión cervical por intentar indagar en un escándalo de lavado de activos y corrupción de Durán y posteriormente denunció valientemente el matonaje sufrido en la catedral.

Las caídas del obispo Eduardo Durán y la catedral Jotabeche

En septiembre del 2017, La Tercera publicó un artículo que entrega información sobre el gran patrimonio del obispo Eduardo Durán y de su hijo a partir de un informe de la PDI. Entre otras cosas, se revela que la Primera Iglesia Metodista Pentecostal -denominación de la catedral formada por Durán tras un quiebre interno en la IMP- cuenta con un vehículo avaluado en $88 millones de pesos, mientras que el obispo, a título personal, contaría con más de 10 propiedades con un avalúo que ronda los $1000 millones de pesos, varios vehículos -entre los que habían dos automóviles de colección- y su participación en dos empresas. Por su parte, su hijo, Eduardo Durán Salinas también contaría con un gran patrimonio inmobiliario[.

Una de las propiedades más relevantes del obispo, es un terreno en Isla de Maipo destinado a realizar eventos, a través del cual se han recaudado altas cantidades de dinero -las entradas para asistir a sus actividades pueden llegar a los $30 mil pesos-. En la entrada del inmueble, hubo un cartel que informaba falsamente que el lugar es propiedad de la Primera Iglesia Metodista Pentecostal. En este terreno también se habrían instalado dos pozos para la extracción de agua y su posterior venta a través de una empresa de agua purificada en que son socios el diputado Eduardo Durán Salinas y su hermana. Esta empresa registra grandes movimientos de dinero y cerca de 5000 facturas desde su constitución en 2013. Sin embargo, se ha comprobado que no produce agua. Además, la empresa tiene un sitio web caído y un teléfono que no funciona[.

Posteriormente, en 2018, surgirían más datos a través de otra investigación de la PDI en que se realizaron entrevistas a varios pastores y personas ligadas a Duran. Entre otras cosas, el informe revela que Duran no era millonario antes de ser pastor y que los ingresos “provienen generalmente de la Iglesia y sus fieles, pero se supone que están para la administración y crecimiento de la Iglesia y en ningún caso para el enriquecimiento de la persona natural que los dirige”. Más aún, se revela información sobre una posible relación sentimental entre el obispo y una mujer de iniciales A.F (Alexia Fredes), quien, como veremos más adelante, mantendría vínculos económicos cuestionables con Durán y la catedral, que le habría pagado montos de $3 millones mensuales entre 2013 y 2017 -en total, $150 millones de pesos- como “intérprete de la Catedral Evangélica”

Poco antes del Te Deum del 2018, surgió una alerta por lavado de activos a partir de la fusión entre la Primera Iglesia Metodista Pentecostal y la International Pentecostal Holiness Church (IPHC) cuyo acuerdo se firmó en febrero del mismo año. Esta última denominación estaría ligada a varias investigaciones llevadas a cabo por el gobierno estadounidense por lavado de activos alrededor del mundo. Durán, a partir de esto, intentó constantemente hacer un fuerte lobby para propiciar exenciones tributarias a favor de la IPHC. Como vimos antes, Oscar Cáceres fue agredido y lesionado por los “matones” de Durán por intentar preguntar sobre este asunto en el Te Deum. La Fiscalía y el SII investigan a Durán desde hace un tiempo[.

En varias ocasiones, se ha hecho mención a las aparentes relaciones extra maritales del obispo, lo que ha sucedido a vista y paciencia de los creyentes y miembros de la iglesia[. Un artículo de El Mostrador nos ha revelado información sobre la relación de Alexia Fredes con Durán (que remonta a los años 70) y los manejos de dinero y propiedades en que ha estado involucrada. Ella misma ha declarado ante la PDI haber mantenido una relación sentimental con el obispo (quien está casado con Raquel Salinas, diaconisa de la catedral). Al parecer, habría efectuado transacciones irregulares en el contexto de la fusión entre la denominación del obispo y la IPHC. Entre otras cosas, tiene un departamento en Providencia, su patrimonio alcanza los $350 millones de pesos y, supuestamente, éste proviene de una librería cristiana de la que es dueña -que no funciona hace años- y en cuyo inmueble opera actualmente una casa de cambios.

Las caídas de los políticos evangélicos

Uno de los caballos de batalla de la derecha evangélica en conjunto con la campaña presidencial de Sebastián Piñera, había sido defender una agenda valórica opuesta a las reformas legales progresistas del resto de sectores políticos, sobre todo, el desarrollo de la Ley de Identidad de Género. Sin embargo, como pudimos ver, el gobierno actual, tras aseverar un apoyo al mundo evangélico en el periodo de campaña, decidió darle la espalda a los líderes y activistas conservadores, tomando un giro liberal apoyando la Ley de Género junto a un sector de la derecha. Los evangélicos evitaron confrontarlo[.

Por otro lado, la bancada evangélica no estuvo ajena a controversias populistas y declaraciones discriminatorias y racistas. Tras una desafortunada intervención del diputado Eduardo Durán en un debate público con Karol Cariola, pudimos ver las vergonzosas declaraciones del diputado Leonidas Romero, quien culpó a la población migrante por el aumento del VIH, diciendo que “la mayoría viene con su enfermedad”[.

Nos queda pendiente analizar más a fondo un extenso artículo publicado en Ciper Chile, que nos muestra la problemática política y eclesial transversal de la entrega de terrenos a iglesias evangélicas. En ese caso, estarían involucrados tanto el gobierno de Sebastian Piñera como de Michelle Bachelet y habrían mediado cúpulas de poder de las cuales aún falta indagar más.

Una reflexión de un Evangélico Democrático

No escribo este compendio con agrado, sino con decepción. En un plano político, como creyente, considero que es urgente y necesario iniciar un debate sobre cómo se ha hecho uso de nuestra fe en la esfera pública para alcanzar el poder público, ya sea en el Te Deum o en entrevistas y convocatorias públicas. Creo que, entre otros, hay un problema grave que debemos afrontar: la conjunción entre el populismo y el evangelio. Ambas cosas son intrínsecamente incompatibles.

El populismo es una práctica política que articula discursos de odio, contradicción social y miedo para alcanzar el poder, polarizando la sociedad y la opinión pública haciendo uso de la contingencia y la posverdad. En ese sentido, el oportunismo y la falta a la verdad son instrumentos esenciales de la búsqueda por el poder. Si existe una forma de hacer política cristiana, ¿cómo podría ser la del populismo? Eso nos lleva a un plano moral.

Si el cristianismo es un llamado a buscar la verdad, la virtud y la justicia, ¿cómo podemos aguantar que personas que, al parecer, carecen de virtud y de un verdadero deseo de aportarle a la sociedad, usen nuestra fe para llegar a cargos eclesiales y públicos? Espero que, como creyentes, podamos comenzar una reflexión individual y colectiva sobre lo que está sucediendo en nuestro país y en el extranjero a fin de cuestionar la forma en que se ha hecho iglesia y política. Si observamos una contradicción tan clara entre nuestros valores y los de quienes dicen representarnos, hay algo que no hemos hecho bien al permitirles decir que nos representan.

Nunca olvidemos aquello que hemos hecho durante generaciones en nuestro país: ayudar a los desvalidos, necesitados y marginados. Decir en voz alta que el evangelio redime y salva a aquellos a quienes el mundo ha arrebatado la oportunidad de redención. No olvidemos el trabajo realizado en las comunidades de fe, apoyando a personas migrantes, a los pobres y los que buscan reintegrarse a la sociedad tras salir de las cárceles y las drogas. Ese es el rol del evangelio. Un rol que, lamentablemente, han obviado y desvirtuado algunos que se jactan de servirle a Dios.

Matías Aránguiz Kahn: Estudiante de Derecho UAH, pentecostal, director de Evangélicos Democráticos.

Fuente : https://evangelicosdemocraticos.wordpress.com

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