Foto: El Dinamo

Investigación revela cómo Piñera adquirió una playa concesionada de 800m2 en Lago Caburgua

La propiedad incluye una cancha de tenis y una losa con quincho.


El proceso de solicitud inició -y sorteó sus fases clave- mientras Sebastian Piñera ejercía como Presidente en 2011.

 

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Una extensa investigación del medio El Dínamo, revela que a alguien no le hubiese gustado que estallara el escándalo que protagonizó el presidente de Gasco, Matías Santa Cruz, ya que la polémica abrió el debate respecto al acceso a las playas en el mar, ríos y lagos.

Y es que bajo este modelo fue que el presidente Sebastián Piñera se apoderó de más de 800 metros cuadrados de playa en el Lago Caburgua, en La Araucanía, contigua al recinto donde tiene una propiedad y que, justamente, ocupó para pasar sus vacaciones.

La parte más compleja de la tramitación la realizó durante su primer mandato (2010-2014), a partir de abril de 2011, mediante un “Anteproyecto valorizado de las obras de concesión marítima” para el sector Renahue, en el kilómetro 2.4, con el objeto de “dar apoyo náutico a una propiedad mediante la regularización y uso de mejoras fiscales consistentes en 2 rampas, un hangar, una cancha de tenis, un muro, acceso a la playa, vereda, terraza, una losa (con quincho) y muros, con una vigencia de 10 años”.

“Las obras a mejorar realzan el encanto natural del sector, lo que nace de la iniciativa por parte del solicitante de regularizar las instalaciones existentes”, sostiene el texto. De este modo, la solicitud admite directamente que dicho espeacio había sido ocupado desde 2001 de forma ilegal. Peor aún, un informe técnico remarcó que las primeras obras se instalaron irregularmente en 1990.

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“¿Qué es lo raro acá? que quienes normalmente piden este tipo de concesiones son empresarios para instalar un hotel, los pescadores con el fin de instalar algo para guardar los motores de sus embarcaciones, algún tipo de restaurante… es para fines productivos. No es para mi uso particular, es para un proyecto. El uso recreativo es posible, sí. Pero es más común que sea para uso productivo”, remarcó Mario Gonzalez, asesor legislativo en la Cámara de Diputados y parte del equipo que elaboró la Ley de Espacio Costero Marino de Pueblos Originarios.

“Se podría decir que el Presidente tiene un playa privada mediante el mecanismo de una concesión marítima. Aquí se pone en cuestión la aprobación de una concesión para fines particulares. Y si bien no está limitado en la ley, es muy poco común este caso. La ley está puesta en otra lógica, en la de uso productivo. Y cuando se habla de uso recreativo también es productivo; de turismo, no es para uso personal. Es para algo que yo pueda cobrar entrada, por ejemplo”, explicó.

Aunque Patricio Herman, presidente de las fundación Defendamos Ciudad, realizó un análisis mucho más crítico de la situación: “Aquí alguien le otorgó al Presidente una concesión para que use a sus anchas un bien nacional de uso público. Eso es un abuso de poder, nada más que eso. Las concesiones son para explotaciones comerciales, no para usos privados. Además, por muchos años estuvo ocupando de forma ilegal este espacio y para salir de eso lo regulariza a través de una concesión. Pero estas no son para disfrutar del lago con traje de baño. El Estado concesiona autopistas, hospitales, cárceles… actividades mercantiles, no para pasarla bien en la orilla de los lagos”, aseguró.


Lea acá reportaje completo en El Dinamo.

Cómo Piñera consiguió una playa concesionada de 800m2 en Lago Caburgua

Reportajes “En Chile no existen las playas privadas”, dijo una y otra vez durante la semana pasada el ministro de Bienes Nacionales, Felipe Ward, a raíz de la controversia que se generó luego que se viralizara un video en el que un grupo de mujeres que descansaba en las orillas del Lago Ranco fueran increpadas por el dueño del terreno que deslinda con la playa.


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