Carlos Faras: Cientista Político

Más allá del condón: La alternativa después del riesgo

*Carlos Faras: Cientista Político con especialización en Relaciones Internacionales, Diplomado en Derechos Humanos y Políticas Públicas.

En nuestra anterior columna, hablamos de nuevas estrategias en prevención en VIH. Reducción de Riesgos: que cuando no se haga uso del preservativo en el placer sexual, ocupemos algunas herramientas para reducir los posibles daños asociados a dichas conductas (ej: lubricar en la penetración).

 

Más allá del condón: Nuevas estrategias en prevención en VIH/SIDA | VCC.CL

Carlos Faras: Cientista Político con especialización en Relaciones Internacionales, Diplomado en Derechos Humanos y Políticas Públicas. Miembro Mesa Técnica VIH/SIDA Frente Amplio. Durante los últimos años Chile se ha destacado negativamente a nivel internacional por el aumento extraordinario de nuevas transmisiones de VIH.

 

Hablamos sobre #PrEP, la pastilla milagrosa: que su uso diario te mantiene #VIH negativo y también hablamos sobre INDETECTABLE=INTRANSMISIBLE, esto es: la seguridad social y subjetiva de que no hay “contagio” cuando las personas VIH positivas están bajo tratamiento farmacológico. 

 

Carlos Faras: Cientista Político

En esta oportunidad quiero hablarles sobre el Post, o Profilaxis Post-exposición -PPE o PEP en sus siglas en inglés-. El Post es un tratamiento farmacológico que se administra en casos de emergencia; cuando la persona ha estado expuesta a situaciones de riesgo donde el VIH está presente, el uso de medicamentos antirretrovíricos antes de 72 cruciales horas desde la exposición, esta archi confirmado empíricamente que previene el VIH.

La evidencia internacional es abundante al respecto, en 1990 The Journal of Infectious Diseases publicaba uno de los primeros artículos científicos respecto a los beneficios de utilizar Zidovudina (AZT) cuando el personal sanitario tenía accidentes infecciosos con el VIH. Y es que en efecto, el grueso de la literatura científica internacional, se centró durante muchos años en el personal sanitario, que productos de accidentes percutáneos -por el uso por ejemplo de jeringas- pudiera estar expuesto al VIH.  En 1997 The New England Journal of Medicine, publicaba nuevamente un artículo de diversas y prominentes organizaciones de Salud – como el Centro para la Prevención y control de Enfermedades de los Estados Unidos-, en donde se indicaba que a pesar de los bajos riesgos de infección en accidentes percutáneos -0.3%-, la Zidovudina, -cuando el riesgo fuera evaluado como alto-, podía reducir hasta en un 81%  las posibilidades de contraer el VIH. 

Lo interesante es que a pesar de que con el paso de los años, los antecedentes se iban acumulando, otras investigaciones científicas nos informaban de otro fenómeno social algo irónico. En el año 2000, la British Journal of Anaesthesia publicaba un artículo del Hospital General de Southampton, en el Reino Unido, en donde se informaba respecto a la alarmante ignorancia y desconocimiento del personal sanitario de estos métodos preventivos de emergencia, indicando que esta ignorancia podría aumentar la seroconversión al VIH en los profesionales de la salud.

Las preguntas que los activistas de la sociedad civil a nivel internacional comenzaron a hacerse fue: ¿Si esto sirve para los accidentes percutáneos para el personal sanitario, servirá también para el personal no sanitario que está expuesto al VIH en el sexo? Y es que en efecto a medida que las investigaciones confirmaban que el Post era efectivo para prevenir el VIH en el personal hospitalario, los estudios clínicos comenzaron a determinar su eficacia en la prevención de la transmisión vertical de madre a hijo, al mismo tiempo que prontamente comenzó a ser estudiado la eficacia del uso del Post después de exposiciones sexuales al VIH.

En el año 2015 la AIDS Education and Prevention publicaba un artículo sobre el conocimiento de los métodos preventivos del PrEP y el Post en hombres que tienen sexo con hombres -HSH-, en Boston, Pittsburgh y San Juan, encontrando diferencias altamente significativas respecto a su conocimiento y uso. En efecto en Boston el conocimiento sobre el Post -64%-, era muchísimo mayor que el registrado en San Juan -16%-, esta diferencia se atribuiría al fundamental papel de la sociedad civil organizada, respecto a la promoción y educación sobre el método de emergencia del Post.

Actualmente en Chile este medicamento se entrega solo al personal de Salud, el 2017 el gobierno de Bachelet informó que se estaba evaluando su expansión a personas expuestas al VIH en situaciones sexuales de riesgo. En Estados Unidos, así como en el Reino Unido, el Post se entrega desde hace varios años como un método de emergencia para personas que han estado expuestas al VIH en un pool amplio de situaciones: accidentes percutáneos para el personal de salud, consumidores de drogas intravenosas, violaciones y situaciones sexuales de exposición al VIH, etc. Su uso a demostrado ser altamente eficaz para prevenir el VIH cuando es usado correctamente – antes de 72 horas desde la exposición, durante 4 semanas, con un esquema de 2 a 3 medicamentos, etc.- y explica en parte los excelentes resultados de estos países en sus indicadores epidemiológicos en VIH.

En Chile la única organización no gubernamental que se ha dedicado a la entrega de este método de emergencia después de situaciones de exposición sexual al VIH, es Vivo Positivo, quienes entregan este medicamento solo bajo prescripción médica.

Nuevamente nos encontramos ante un excesivo retardo de las autoridades públicas y de la sociedad civil organizada respecto al conocimiento, acceso y uso de estos tratamientos farmacológicos preventivos. Por un conservadurismo ideológico y/o cultural, hemos sido negligentes respecto a la investigación y socialización de nuevos métodos preventivos en VIH. El Post es uno de estos métodos que la evidencia empírica internacional nos ha demostrado su efectividad, el continuo retraso en su implementación es responsabilidad de todos los actores sociales involucrados, que no hemos hecho más en entender la urgencia de que este tratamiento esté disponible para un mayor grupo de la población, tal como lo recomienda actualmente la Organización Mundial de la Salud a través de sus guías clínicas.


Referencias:

-Cardo, Denis, et al, (1997).  “A case–control study of HIV seroconversion in health care workers after percutaneous exposure” in The New England Journal of Medicine.

– Diprose, P., et al, (2000). “Ignorance of post-exposure prophylaxis guidelines following HIV needlestick injury may increase the risk of seroconversion” in British Journal of Anaesthesia.

– Kuhar, David, et al, (2013). “Updated US Public Health Service Guidelines for the Managementof Occupational Exposures to Human Immunodeficiency Virusand Recommendations for Postexposure Prophylaxis” in Infection control and hospital epidemiology, US public health service guideline.

– Shih, Chu-Chih, et al, (1990). “Postexposure Prophylaxis with Zidovudine Suppresses Human Immunodeficiency Virus Type 1 Infection in SCID-hu Mice in a Time-Dependent Manner” in The Journal of Infectious Diseases.

– Sultan, Binta, et al, (2014). “Current perspectives in HIV post-exposure

Prophylaxis” in HIV/AIDS–Research and Palliative Care.


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