Foto: Juan Carlos Cruz - Twitter.

Juan Carlos Cruz funó al abusador sexual exarzobispo de La Serena Francisco José Cox junto a un niño

La víctima de Karadima, Juan Carlos Cruz, publicó a través de su cuenta de twitter, una impactante foto del exarzobispo de La Serena Francisco José Cox junto con un niño, a quién acusó que “el cardenal Errázuriz ayudó y ayuda a esconder”.


Juan Carlos Cruz, víctima de Karadima, publicó una foto actual de Francisco José Cox junto con un niño, protegiendo su rostro, en la imagen se puede ver que el menor se encuentra junto al exarzobispo de La Serena abrazados, y además, se aprecia como le toma el pecho al niño.

Cruz, denunció a través de su cuenta de twitter con tres fotos de Cox, “el que supuestamente está en vida de penitencia y oración, deteriorado, escapado de Chile y su justicia en una casa de Schöenstatt en Alemania. Con acceso a niños. No tengo palabras”, declaró.

Foto: Juan Carlos Cruz – Twitter.
Foto: Juan Carlos Cruz – Twitter.
Foto: Juan Carlos Cruz – Twitter.

Francisco José Cox, exarzobispo de La Serena, quien renunció a su cargo en 1997 por las múltiples denuncias por abusos sexual. Medios de comunicación afirmaban que durante más de diez años mantuvo relaciones homosexuales con menores y adultos. Fue protegido por la iglesia, que primero lo envió a Santiago, luego a Colombia, posteriormente a Roma, donde supuestamente recibió “tratamiento siquiátrico”. Más tarde vivió en Suiza y hoy radica de manera permanece en un santuario de Schoenstatt, en Alemania. En 2002 el arzobispo de Santiago, Francisco Javier Errázuriz, reconoció públicamente que Cox renunció por sus “conductas impropias con menores”.

La jerarquía Católica aseguraba que las “actitudes inapropiadas” (eufemismo que se ha utilizado para no mencionar que fueron abusos sexuales) se manifestaron más ampliamente después de ser designado como obispo en 1974, y asumió la diócesis de Chillán, Cox fue trasladado a Roma en 1981. En 1985, volvió a Chile para asumir como Obispo coadjutor de monseñor Bernardino Piñera en La Serena, a esas alturas, ya era demasiado evidente su debilidad por los niños varones. Cuenta un prelado que el religioso siempre llegaba a una reunión con un niño en una camioneta.

Lo inexplicable, es como durante más de treinta años de abusos a niños y adultos, no haya sido denunciado formalmente ante las autoridades civiles y, que estas no lo hayan puesto bajo prisión. Según consignas diversos reportajes, las víctimas fueron intimidadas bajo amenazas o sobornadas como es costumbre de estos criminales con sotanas.


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